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Él no te abandonará


En un paseo familiar cerca de un parque, nos encontramos con un niño que vendía helados, él llevaba en su hombro un recipiente térmico que se veía muy pesado para su edad. Nos acercamos para comprarle unos helados y al ver a otro hombre cerca que también ofrecía lo mismo le pregunté si era su papá y el niño me respondió: “No, el mío se fue con otra mujer”. Mi corazón se hizo añicos al escuchar esas palabras tan duras  en un niño que no pasaba de los 10 años, porque ya sabía que su progenitor había preferido una aventura que a su familia.

¿Será que ese niño en el futuro podrá ser un buen esposo o padre, viendo el desamor de su propio progenitor? Es triste ver cómo tantos niños se crían sin su padre, ya sea por el abandono o porque las madres, por una u otra razón, no les permiten verlos. Lo terrible es el sufrimiento silencioso de estos inocentes que a su edad van formando malos paradigmas de su identidad y de su valor.
No obstante quienes se queden al cuidado de estos pequeños pueden sacarlos adelante, formando en ellos una identidad firme según Dios y no lo que creen los demás. El Rey David sabía que aún si existiera la posibilidad de que lo abandonaran sus padres, el Señor lo recogería. “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos” Salmos 27:10 (NVI)


Con Dios se puede formar vidas con valores que superen el mal ejemplo que recibieron de sus padres. Incluso las personas que estamos alrededor de ellos podemos sembrar amor, perdón, esfuerzo, dedicación, sana autoestima y cualquier cosa buena que les ayude a ser mejores.

Todos tenemos la oportunidad de tener ese amor paternal de Dios, Él es nuestro creador y no nos abandonará, al contrario a cada instante busca atraer a todos hacia su amor incondicional.
Cualquiera podrá abandonarte menos tu Creador porque eres importante para Él.
“Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano.” Isaías 64:8 (NTV)