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¿Vale la pena arriesgarlo?



“Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.” Génesis 25:34 (RVR1960)
Nos cuenta la Biblia que Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú por un plato de lentejas ¿Te imaginas lo que es vender los derechos de ser hijo mayor por un plato de comida? Al leer esta historia me pareció mentira que alguien tuviera tanta hambre como para hacer eso.

Tanto el Antiguo testamento como el nuevo nos dicen que Esaú lloró amargamente este acto impulsivo; por su decisión parece haber sido una persona a la que le resultaba difícil considerar las consecuencias de sus actos, reaccionaba a la necesidad del momento sin percatarse de lo que estaba arriesgando para satisfacer esa necesidad.
“Mira, ¡me estoy muriendo de hambre! —Dijo Esaú— ¿De qué me sirven ahora los derechos del hijo mayor?” Génesis 25:32 (NTV).
Y cuando trató de recuperar la primogenitura y la bendición era demasiado tarde. Las había negociado por una satisfacción instantánea… “¿Pero acaso tienes una sola bendición? Oh padre mío, ¡bendíceme también a mí! —le rogó Esaú. Entonces Esaú perdió el control y se echó a llorar.” Génesis 27:38 (NTV)

Tal vez en estos días estás siendo tentado a dar cualquier cosa por lo que crees necesitar en este preciso momento ¡Ten cuidado! Y más si se ve involucrada tu familia, tu esposa, tu integridad y aún tú alma. No renuncies a la bendición que Dios te dio, porque otra persona podría tomar lo que rechaces.

Recuerda que cada decisión conlleva una consecuencia ya sea positiva o negativa. La próxima vez cuando la tentación pase por tu mente, antes de hablar y actuar piensa si en verdad vale la pena arriesgar lo que tienes por una necesidad momentánea.
¡No cometas el mismo error que Esaú, las consecuencias pueden ser irrevocables!
Dios ha diseñado grandes planes y tiene muchas bendiciones para todos sus hijos, perderlas por un plato de lentejas no vale la pena.
Por Ruth Mamani.